Quentin Tarantino

Por Pablo Crespo

Un genio, un hombre diferente y original que ha hecho de la polémica su mejor arma. La historia de Hollywood también cuenta con artistas rebeldes, y Tarantino es por antonomasia, uno de ellos. El guionista, actor y director se ha consolidado como uno de los más excepcionales y talentosos cineastas de su generación.  El mundo entero se enamoró de su peculiar visión de la vida, caracterizada por la violencia, la acción desenfrenada, las drogas y sus pintorescos personajes. Su estilo es todo un referente, es uno de los directores más influyentes y revolucionarios del cine norteamericano tras la década de los noventa.

Nacido en Knoxville, Tennessee, en 1963, Quentin Jerome Tarantino es hijo de Connie Tarantino, mujer de ascendencia cherokee, y de un músico llamado Tony. Su madre se casó a los dieciséis años y pronto se dio cuenta del error que había cometido. El director norteamericano afirmó en una entrevista a la revista “Première” que nunca conoció a su padre y que su madre se había casado con él para escapar de su familia. Poco después de la boda, la pareja se divorció y Connie se trasladó a Los Ángeles,  donde se casó con Curt Zastoupil.

Quentin se crió en el sur de Los Ángeles, en la zona de South Bay, donde la mezcla racial y cultural era tremenda. Recibió una enorme influencia de su madre, con la que acudía frecuentemente al cine “Ni siquiera puedo recordar una época de mi vida en la que las películas no hayan sido, lo que más me gustaba de todo. No tenía un montón de aficiones que ocuparan mi tiempo libre. No me interesaban los deportes, no me interesaba construir maquetas ni me interesaban todas esas cosas de los chicos”.  Cuando todavía era un niño, su madre le dejó con sus abuelos, de los que Tarantino no guarda un buen recuerdo, ya que no eran en absoluto una familia modélica.

Su infancia no fue la del típico adolescente blanco estadounidense y esto condicionó tremendamente al director.  No encajaba en el tradicional sistema educativo norteamericano. No le interesaba el baloncesto ni tampoco el béisbol, sino el cine. La televisión, las publicaciones pulp, el rock & roll y las B-Movies eran lo que realmente le apasionaban.

No tuvo una adolescencia fácil. Había crecido en la mitología de los “tipos duros” y esto sin duda le marcó, creándose una imagen de gamberro callejero que perduró hasta cumplir los 20 años. Además, y como dejó claro varias veces “odiaba la jodida escuela”. No era un buen estudiante y esto no parecía preocuparle mucho, ya que estaba convencido de que algún día llegaría a ser actor “Yo crecí en los años setenta, el último baluarte de las películas de explotación en USA, las B-movies. Tuvimos la suerte de descubrirlas en salas de la época. Cerca de mi casa, en South Bay, había un cine especializado en programas dobles, el Carson Twin Cinema. Ponían todas las películas de Bruce Lee, y cuando los empresarios no conseguían nada iban a un arrendador a buscar películas de kung-fu o de explotación de negros, como Black Coffe, La pantera de Harlem y Coolie High. Cuando realmente necesitaban dinero programaban juntas El furor del dragón y Los cinco dedos mortales de kung-fu. Yo me quedaba ahí colgado todo el día. Algunas semanas hacían negocio solo conmigo. Es cierto que también me encantaban los comics. Mi héroe favorito era “Luke Cage, héroe de alquiler”, un súper héroe negro de los setenta. Es realmente mi cultura. América es eso: cafeterías abiertas las veinticuatro horas del día donde te sirven café toda la noche, la Coca-Cola, los burgers, los comics, las B-movies. Se podría discutir durante horas sobre si esas cosas son realmente buenas, pero para mí, se lo aseguro, están bien”.

Cuando cumplió diecisiete años, entró en la escuela de interpretación Toluca Lake mientras realizaba una serie de trabajos eventuales. En esa época, Tarantino comenzó a trabajar en un videoclub llamado Video Archives de Manhattan Beach, junto a Roger Avary, con el que más tarde colaboraría en la elaboración del guión de Pulp Fiction, y con el productor John Langley.

La enorme experiencia adquirida en la escuela de interpretación, y sobre todo en el video club, hizo crecer enormemente al cineasta y le proporcionó la oportunidad de empezar a escribir. Dos de los numerosos guiones que escribió, le catapultarían años mas tarde a dirigir películas: Amor a quemarropa y Asesinos natos. Vendió ambos guiones y con el dinero recaudado comenzó la producción de Reservoir Dogs, que obtuvo gran éxito en el festival de Sundance y se convirtió en una película de culto.  “Ninguno de esos dos guiones debía ser mi primera película. A fin de cuentas los encontraba obsoletos, como antiguas novias: los quería todavía, pero no quería casarme con ellos”.

Tras esto Tarantino visitó Europa, pasó por Cannes y posteriormente por Ámsterdam, donde comenzó el guión de Pulp Fiction. Le ofrecieron integrarse en la industria de Hollywood y abandonar las producciones independientes, firmando por dos multinacionales. Warner le ofreció dirigir Asesinos natos y Fox le propuso hacerse cargo de la realización de Speed, a lo cual se negó porque ya tenía en mente su próximo proyecto. En 1994 se estrena Pulp Fiction, que enamora a la crítica. Obtiene la prestigiosa  Palma de Oro en el Festival de Cannes, y fue nominada a siete premios Oscar, entre ellos, el de mejor película. Sin duda una obra maestra del cine, una película fascinante con una meticulosa elaboración. Su brillantez va desde la música del film hasta las letras de los créditos, sin olvidar un espectacular reparto encabezado por Uma Thurman, John Travolta y Samuel L. Jackson.

Ya tiene su propia productora, Bande à part, y se propone darse un descanso como director y centrarse en la interpretación, interviniendo en varias películas. La primera de ellas es El retorno del mariachi. Posteriormente aparecerá en Destiny Turns on the Radio y Hands Up. No obstante, sin que haya pasado un año, Tarantino estrena Four Rooms, junto a los directores Alexandre Rockwell, Allison y Robert Rodríguez. Es  un largometraje integrado por varias historias que se desarrollan durante la Nochevieja en un hotel de Los Ángeles. Él dirigió el fragmentado titulado Thrill of the bed, protagonizado por Bruce Willis. Tim Roth, que casi siempre acompaña al director, es el nexo de unión entre las diferentes historias.

Un año más tarde, en 1996, escribe el guión de Abierto hasta el amanecer, película dirigida por su amigo Robert Rodríguez y que el mismo Tarantino protagonizará junto a George Clooney. La obra comienza como un thriller y poco a poco va introduciéndose en el terreno vampírico, hasta convertirse en una película gamberra y macabra.

En 1997, se estrena Jackie Brown, una comedia negra basada en la novela de Elmore Leonard Rum Punch y protagonizada por la diosa negra del cine de acción, que tanto gustaba a Tarantino, Pam Grier. La película recibió buena acogida por la crítica especializada, pero suscito quejas entre los más fieles seguidores del director ya que la película era bastante diferente a sus dos estrenos anteriores. La narración es más clásica y relajada, la historia no es tan violenta y la sangre menos abundante.

En 2003 y 2004 respectivamente publica Kill Bill Vol.1 y Kill Bill Vol.2, una película dividida en dos entregas , protagonizada por Uma Thurman, donde recupera la imagen del mítico David Carradine, protagonista de la exitosa serie de los setenta Kung-fu. La influencia del cine asiático en esta película va mucho más allá de su trama y de su estilo visual. Kill Bill es al mismo tiempo un homenaje y una nueva versión de las películas de género que tanto ha visto y adora el director: los spaghetti westerns, las películas chinas de artes marciales y las películas japonesas de Samuráis “Yo era sólo un niño cuando se produjo el boom del kung fu en los años setenta. Durante dos años no se veía otra cosa que esas películas de kung fu. A pesar de que el kung fu había pasado de moda en todo el mundo, se mantuvo vivo hasta finales de los 70 y principios de los 80 en zonas como South Bay, en salas de cine de género y en cines de barrio. En mi opinión, es uno de los mejores géneros cinematográficos que jamás ha existido”. En el 2005 colabora de nuevo con  Robert Rodríguez en Sin city, y dos años más tarde estrena Death Proof, que junto con Planet Terror de Robert Rodríguez conforman la saga Grind House.

Finalmente, el pasado año 2009 se estreno en nuestro país, Malditos bastardos, un film protagonizado por Brad Pitt y  Christoph Waltz, que recibió el premio al mejor actor en el Festival de Cannes 2009 y el Oscar al mejor actor de reparto. Recibió además las nominaciones a los Oscar en las categorías de mejor película, mejor director y mejor guión original entre otras. La película está de nuevo influenciada por el spaghetti western de los años 70, y es un tributo a Sergio Leone. De hecho, el film, es un remake de una película italiana de esa década (de Aquel maldito carro blindado, de Enzo Castellari).

Además, ha colaborado como productor en numerosas películas, entre las que destaca la saga de Hostel. También dirigió un episodio televisivo de la afamada serie CSI Las Vegas y tuvo otras apariciones como intérprete en la serie Urgencias o en la película Little Nicky, de Adam Sandler.

Aspectos técnicos de su cine

Su primera etapa se caracteriza por cambios de plano a través de cortes suavizados con numerosos encabalgados de sonido, fundidos a negro y secuencias de montaje. En Pulp fiction no para de experimentar. Introduce numerosos y novedosos recursos como el flash-back y el flash forward, los monólogos de conciencia, la estilización temática, la condensación de espacio y tiempo. “Si hubiera querido que Pulp fiction se moviera como una bala supongo que podría haberle quitado veinte minutos. No quería hacerlo. Quiero decir, si hago una película que tiene que funcionar así, la haría exactamente así, pero no es así como quiero hacerla. Y no es así como quiero hacer esta. Como cuando llegas a una escena como de Jack Rabbit Slim, parte de toda la idea, es que todo el impulso de esa historia es la cita, la cita, la cita. Cuando llegamos allí, no quería hacerlo como normalmente es en una película: ja ja ja, a bailar. Como si todo hubiera sido condensado. Quería que estuviéramos en una cita, quería…toda la película ha estado preparando ese momento. No quiero acortarlo. Quería que estuvieran incómodos el uno con el otro. No quería que así, de repente, empezaran a soltar diálogos chispeantes. No saben qué decirse. Quería que fuera incómodo. Lo rodé para que fuera así. Pero lo que no para nunca es el continuo blablá. Si sacáramos eso, se movería mucho más rápido y conseguiríamos lo mismo, pero con mucho menos dolor. Pero creo que el dolor forma parte de ello. Así que es un continuo proceso de reducirlo y luego decir “No, sé que podríamos perder esto y nadie sabría que se ha perdido” pero yo lo sabría, y no es sólo porque me esté aferrando a mi creación: tiene que ser así”.

Fue a partir de Jackie Brown cuando empezó a innovar en las técnicas de montaje, introduciendo pantallas divididas y muchos más encadenados que en sus anteriores film. En esta película Tarantino se preocupa de situar al espectador y por eso emplea rótulos para decir donde se está desarrollando la acción. Y siendo esta una película más o menos lineal vemos que, para justificar la misma secuencia desde tres puntos de vista utiliza rótulos con la hora para explicarnos que las tres acciones están ocurriendo a la vez aunque nos las cuente una detrás de otra.

Kill Bill aporta un nuevo lenguaje visual a las películas de Tarantino. Los recursos que utiliza pueden parecer un tanto pintorescos, pero son sumamente originales y aportan mucho dinamismo a la obra. Destacan la utilización de dibujos manga, la pantalla partida y el uso indistinto del blanco y negro y el color.

Death Proof es una película con estructura más bien lineal, en la que destacan las transiciones entre escenas utilizando fundidos. También aquí utiliza rótulos para advertir a espectador de la elipsis. Destaca el cambio de plano por corte y sobre todo la utilización del blanco y negro y el color.

En su última obra, Malditos Bastardos,  nos muestra de nuevo lo más característico del director. En primer lugar la comedia inverosímil, que el propio Tarantino define como “conseguir que el público se ría con cosas que en realidad tienen poca gracia”. También destaca la utilización del diálogo, algo que va sumamente ligado a toda su obra y que en esta película vuelve a quedar patente. Y como no, juega también con la estructura de la historia. “Creo que el lenguaje de la literatura es más libre a la hora de jugar con la temporalidad. Yo ruedo utilizando esa libertad de la que hacen gala las novelas”.

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